
Investigación histórica: llamamiento a la memoria del sportinguismo
Desde la Federación de Peñas Sportinguistas hemos iniciado una investigación histórica con el objetivo de reconstruir la historia de una Peña Sportinguista activa en los años 50, anterior a 1967, cuya existencia está documentada pero cuya trayectoria no ha podido ser completada hasta hoy.
Este trabajo nace del compromiso de la Federación con la preservación de la memoria histórica del sportinguismo, entendiendo que la historia del Real Sporting de Gijón no se explica únicamente desde el terreno de juego, sino también desde sus peñas, su afición y las personas que han sostenido al club generación tras generación.
Una peña sportinguista documentada en 1954
El punto de partida de esta investigación es un artículo publicado en El Comercio de Gijón el 5 de noviembre de 1954, en el que se recoge de forma explícita la existencia de una “Peña Sportinguista” plenamente activa en aquellos años.
Según el reportaje, la peña estaba formada por unos treinta socios que se reunían a diario en un conocido establecimiento gijonés, cuyo nombre no se menciona. El periódico destaca que no todos los socios tenían que ser necesariamente del Sporting, y que el ambiente de la peña se caracterizaba por el apoyo incondicional al equipo, sin reproches a los jugadores incluso en los momentos más complicados.
Fundación en 1951 y una figura clave
El artículo señala que la peña fue fundada en julio de 1951 y que su fundador y presidente era don Román Sastre Menéndez. Dentro de la propia peña, los socios se referían a él como “el pleno”, denominación recogida incluso en su reglamento interno.
En las reuniones, se dirigían a su presidente utilizando la fórmula:
«Con la venia, señor pleno», un detalle que refleja la estructura interna, el respeto y el carácter singular de esta peña sportinguista.
El sportinguismo más allá de las fronteras
Uno de los aspectos más llamativos del reportaje es que, en el momento de su publicación, don Román Sastre residía fuera de España y partía rumbo a Venezuela. A pesar de la distancia, el artículo señala que continuaba dirigiendo los destinos de la peña, lo que pone de manifiesto la fortaleza del vínculo con el Sporting incluso lejos de Gijón.
Este dato conecta directamente con una realidad histórica bien conocida: el sportinguismo como sentimiento que trasciende fronteras, acompaña a quienes emigraron y se mantiene vivo allí donde haya un aficionado rojiblanco.
Un local vinculado al club
El reportaje describe el local de reunión como un espacio decorado con trofeos, cuadros y fotografías de antiguos jugadores, destacando especialmente la presencia de un banderín donado por la directiva del Sporting, lo que confirma una relación directa entre la peña y el club.
Las cuotas de los socios se destinaban a jugar a la lotería con el objetivo de reunir fondos para acompañar al equipo en sus desplazamientos si resultaban premiados, una muestra más del compromiso activo de la peña con el Sporting.
El propio artículo concluye afirmando que esta Peña Sportinguista
«vive y tiene razón de ser únicamente al lado del viejo Sporting».
Unas fotografías y muchas incógnitas
En la actualidad, la Federación dispone de una fotografía del local, en la que se aprecia claramente un banderín de Peña Sportinguista – Gijón, el escudo del Sporting y varias imágenes enmarcadas. Sin embargo, no consta el nombre del establecimiento, ni la identidad confirmada de las personas que aparecen en la imagen, ni la continuidad posterior de la peña.
Estas incógnitas son las que han motivado el inicio de esta investigación.
Llamamiento a la memoria colectiva
Desde la Federación de Peñas Sportinguistas hacemos un llamamiento a la memoria colectiva del sportinguismo.
Si alguien reconoce el local, el escudo, a las personas que aparecen en la fotografía, o conserva recuerdos, documentos, imágenes o referencias orales sobre esta Peña Sportinguista de los años 50, le rogamos que se ponga en contacto con la Federación a través de nuestros canales habituales.
El objetivo es ayudar a una familia a completar esta historia y, al mismo tiempo, preservar la memoria histórica del sportinguismo, un patrimonio común que merece ser cuidado, documentado y transmitido.